Durante años, pagar en efectivo fue la opción predominante para millones de colombianos. Hoy, las transferencias desde el celular, las billeteras digitales, los códigos QR y los pagos sin contacto están modificando esa realidad. La digitalización ya no es exclusiva de las grandes ciudades: pequeños comercios, trabajadores independientes y emprendimientos utilizan estos canales para vender, cobrar y administrar mejor su dinero.
Este crecimiento ha sido impulsado por la expansión de las cuentas de bajo monto, las billeteras móviles y las aplicaciones bancarias. Sin embargo, el cambio más relevante llegó con Bre-B, el sistema interoperable de pagos inmediatos administrado por el Banco de la República, que permite transferir dinero entre diferentes entidades en segundos, las 24 horas y utilizando identificadores sencillos conocidos como "llaves".
Bre-B en números
| Indicador | Dato |
|---|---|
| Usuarios registrados | +34 millones |
| Transacciones diarias (mayo 2026) | ~5 millones |
| Llaves registradas | +105 millones |
| Comercios con llave activa | +90.000 |
La interoperabilidad comienza a trasladarse de las transferencias personales al comercio cotidiano: más de 90.000 comercios ya vincularon una llave para recibir pagos.
El beneficio para el consumidor
Para el consumidor, el beneficio más evidente es la facilidad: menos números de cuenta, menos restricciones entre bancos y disponibilidad permanente. También representa mayor seguridad al reducir el manejo de efectivo y permite construir un registro digital de ingresos y gastos que puede facilitar el acceso futuro a productos de ahorro, seguros o crédito.
El beneficio para los comercios
Para los comercios, recibir pagos digitales mejora la trazabilidad, simplifica la conciliación y reduce riesgos operativos. Cuando estos movimientos se integran con sistemas contables, plataformas de crédito o herramientas de gestión de cartera, cada transacción se convierte en información útil para tomar decisiones.
El reto que sigue
El reto ahora no consiste solamente en aumentar el número de usuarios, sino en garantizar que los pagos digitales sean confiables, económicos y fáciles de utilizar. La verdadera transformación llegará cuando pagar digitalmente sea tan natural para una tienda de barrio o un vendedor independiente como lo es actualmente recibir efectivo.



